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Mentalidad

Dime qué piensas y te diré a dónde llegarás
2 de febrero de 2026 por
FDH Guatemala, FDH Guatemala

¿Qué pensamientos permites que pasen por tu mente?

Tal vez te parezca una idea descabellada, pero está comprobado que te conviertes en lo que piensas. Tal como no podemos sembrar semillas de limón y esperar que el árbol nos dé manzanas, de la misma manera no podemos alimentar nuestro cerebro con pensamientos negativos y cero aprendizaje, y esperar vivir felices y ser exitosos.

Es por eso que, como nuestro segundo artículo, decidimos tocar el tema de la importancia de la mentalidad y las emociones en el ámbito financiero de nuestra vida. Muchas veces nos lanzamos a aprender todos los conceptos y técnicas, pero no vemos resultados; y en muchos casos es porque hemos dejado fuera dos ingredientes superimportantes.

La fórmula del éxito

Éxito = Mentalidad correcta + inteligencia emocional + (conocimiento × acción²)

¿Notaste que dije la fórmula del éxito y no la fórmula del éxito financiero? La razón es que esto lo puedes aplicar a cualquier área de tu vida en la que quieras encontrar el éxito, ya sea para desarrollar una nueva habilidad o para sacar adelante a tu familia.

Si aplicas esta fórmula, estoy segura de que lograrás lo que te propongas.

Ahora, tal vez te preguntarás: ¿qué tiene que ver la mentalidad y la inteligencia emocional con el éxito?

El cerebro

Déjame decirte que tiene todo que ver, y todo comienza con ese poderoso cerebro tuyo.

Podría hablarte del encéfalo, del sistema límbico, del lóbulo frontal o de los neurotransmisores, pero no es eso lo que nos interesa ahorita. Aun así, te dejo la invitación de ir a leer más al respecto porque es superinteresante. Por mientras, te lo resumiré de esta manera: en nuestro cerebro existe un sistema de castigo-recompensa que motiva, si no todas, muchas de nuestras acciones.

Desde instintos básicos, como tener hambre y no querer sufrir la incomodidad o el dolor que esta provoca (castigo), lo cual nos motiva a movernos y buscar comida porque sabemos que eso nos dará el placer de saciarnos (recompensa), hasta cosas más complejas como la falta de recursos, bienes u oportunidades.

En este último caso, no querer sufrir el dolor provocado por esa carencia (hambre, enfermedad, etc.) nos impulsa a buscar los medios para suplirla y así tener la satisfacción de cubrir nuestras necesidades con tranquilidad.

Ahora bien, es mucho más fácil solucionar algo tan primitivo como el hambre que algo tan complejo como la pobreza o la escasez. Esto se debe a lo que Daniel Kahneman llama el sistema 1 y el sistema 2 del cerebro en su libro Thinking, Fast and Slow (Pensar rápido, pensar despacio).

El sistema 1 actúa por instinto y emoción: es muy rápido, pero no muy preciso. Por el contrario, el sistema 2 es racional y más certero, pero también es lento y haragán. No se activa a menos que lo forcemos, y eso requiere entrenamiento.

El entrenamiento

Así como un músculo necesita peso y repeticiones para crecer y fortalecerse, de la misma manera el cerebro se entrena con repeticiones de conductas.

El problema es que muchas veces no somos conscientes de nuestras conductas. Por eso, el paso número uno es darnos cuenta de ellas: detenernos a pensar y hacernos las preguntas correctas que nos permitan entender el razonamiento detrás de cada decisión y cada acción que tomamos.

Es dejar de andar por la vida en automático y comenzar a observar tanto nuestro entorno como nuestro interior.

Esto es importante porque el ambiente que te rodea influye enormemente en lo que piensas y en quién te conviertes. Piensa en tu entorno: ¿estás constantemente rodeado de estímulos que adormecen tus sentidos?

Música fuerte, luces estridentes, redes sociales todo el tiempo, sustancias nocivas… cosas que no te permiten silencio ni espacio para la reflexión, que te desconectan del presente y nublan tu juicio. Si es así, ¿cuándo tendrás tiempo para descubrirte, conocerte, actuar y ser productivo?

Otro factor clave de tu entorno son las personas. ¿Estás rodeado de personas pesimistas, sin metas ni propósito, conformistas o incluso haraganas?

Por algo existe el dicho que inspiró el título de este artículo: dime con quién andas y te diré quién eres. Los seres humanos necesitamos pertenecer a un grupo, y esa necesidad nos impulsa a imitar a otros. Si a esto le sumamos el adormecimiento constante de nuestros sentidos, nos volvemos propensos a aceptar como verdad todo lo que vemos o escuchamos.

Por eso, cuida tu ambiente: permítete desconectarte, pensar por ti mismo, elegir bien tus relaciones más cercanas y rodearte de personas que quieran crecer, como tú.

Hábitos saludables y mentalidad

Otra parte fundamental del entrenamiento del cerebro son los hábitos saludables. Cuidar tu cuerpo es cuidar tu mente.

Se ha comprobado que las decisiones que tomamos están influenciadas por nuestro estado de ánimo y por nuestras emociones. Y dado que la mentalidad es una decisión constante, esta está directamente relacionada con cómo nos sentimos.

¿Qué afecta nuestro humor? Además del ambiente que ya mencionamos, factores como el hambre o la falta de sueño tienen un impacto enorme. Y yendo más allá, la falta de ejercicio se ha asociado con un empeoramiento de problemas emocionales como la depresión y la ansiedad.

Por todo esto, cuidar tu alimentación y mantener rutinas saludables de sueño y ejercicio marcará una gran diferencia en tu éxito. Te facilitará adoptar la mentalidad correcta, y ese es el inicio de todo.

Podríamos hablar de muchas más cosas, pero lo esencial es esto: limpiar tu ambiente, organizar tu tiempo, comer y dormir bien, hacer ejercicio y realizar actividades que te hagan sentir bien. Todo ello entrenará tu cerebro y te ayudará a abrazar la mentalidad correcta.

¿Cuál es la mentalidad correcta?

Depende de lo que quieras lograr y de a dónde quieras llegar. Sin embargo, hay dos perspectivas especialmente relevantes en el ámbito financiero.

Mentalidad fija vs. mentalidad de crecimiento

La mentalidad fija es creer que nuestras habilidades y talentos son innatos y no pueden cambiar. Las personas con esta mentalidad tienden a evitar desafíos y a sentirse amenazadas por el éxito ajeno.

En cambio, la mentalidad de crecimiento se basa en la creencia de que nuestras habilidades pueden desarrollarse mediante el esfuerzo y la dedicación. Estas personas ven los desafíos como oportunidades de aprendizaje y están abiertas a recibir retroalimentación.

Mentalidad de escasez vs. mentalidad de abundancia

La mentalidad de escasez se caracteriza por la creencia de que no hay suficiente dinero para todos, lo que suele generar ansiedad y decisiones financieras poco saludables.

Por el contrario, la mentalidad de abundancia implica creer que existen suficientes oportunidades y recursos, promoviendo una relación más sana con el dinero y llevando a la acción para crear esa abundancia.

Creo que queda claro cuáles son las mentalidades que deberías adoptar si tu objetivo es la libertad financiera. Todas las mentalidades del éxito tienen algo en común: llevan a la acción.

Parafraseando a un científico famoso: si quieres ver cambios en tus resultados, tienes que hacer algo diferente.

Por eso, al inicio de este año, aquí en la Fundación para el Desarrollo Humano, te invitamos a cambiar tu mentalidad y a convencerte de que puedes lograr tus metas y sueños.

Termino con una frase que me impactó profundamente: «El dinero que ganas es un reflejo del dinero que crees merecer.»

Piénsalo.

Espero que cuando nos encontremos en el siguiente artículo, ya estés trabajando en tu mentalidad y listo para dar el siguiente paso.

Hasta la próxima,

LL


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